domingo, 30 de octubre de 2011

Relato: El regalo de las brujas...


Cumpliendo con el ejercicio literario mensual del grupo ADICTOS A LA ESCRITURA, aquí les presento mi relato ESPECIAL HALLOWEEN… espero les guste. Gracias por leerme.


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"Pide a las brujas, y todo lo que tu corazón anhele te lo harán realidad"... Miriam nunca fue creyente de ese tipo de supersticiones, hasta que lo vio parado en medio de la pista...


-Hoy es noche de Halloween. Pide a las brujas todo lo que desees y te sorprenderás al ver los anhelos más profundos de tu corazón hechos realidad…
Fastidiada, Miriam intentaba olvidarse de las palabras que le había dicho hacía unas horas su amiga Elena, con intención de aplacar su triste nostalgia.
Elena era una creyente devota de temas de fantasmas, brujas y hasta del mal de ojo; ella, sin embargo, no sabía si era muy científica, realista o menos idiota, pero jamás creyó en esas cosas.
Salió del baño envuelta en una toalla y dispuesta a vestirse lo mejor posible, para asistir a la fiesta de disfraces que había sido organizada en una discoteca de la ciudad. Quería alejar las sombras que perturbaban su mente y para ello, no había nada mejor que una buena botella de Tequila y mucha música dance.
Quizás una noche alocada haciendo lo que nunca en la vida hubiera hecho con Antonio, fuera una buena manera de exorcizar su recuerdo.
Días atrás habían tenido la peor de las discusiones, que terminó por cartar la relación de tres años que mantenían. Y todo por otra mujer.
Él se marchó cansado de la mala convivencia, desde hacía dos días no tenía noticias suyas. Había desaparecido de la faz de la tierra incluso, para su familia. Al igual que la mujer causante de la ruptura.
Siempre serás mía… Miriam recordaba con dolor las sensuales palabras que él le dedicaba cuando estaban juntos. Mentiras que repetía una y otra vez, y le servían para ocultar su traición.
A cada segundo ella se esforzaba por odiarlo, pero su corazón terco no paraba de llorar y suspirar.
Pide a las brujas todo lo que desees… Olvidarlo, eso era lo que deseaba, pero no era lo mismo que anhelaba su corazón.

*******
Pasadas las once de la noche, Miriam y Elena se adentraban en el club La Rosa, traspasando la marea de cuerpos sudorosos de la pista de baile, para poder llegar al otro extremo en busca de sus amigos.
Miriam se sentía algo avergonzada al recibir tantas miradas masculinas. Aunque no sabía si era por su atrevido disfraz de caperucita roja erótica o por el traje de su amiga, que iba casi desnuda con un diminuto y sensual body blanco, una colita peluda rosa y unas orejitas de conejo.
Por más que lo intentaba, no podía sonreír con honestidad. Se sentía incómoda, ansiosa y un poco enferma, con el estómago revuelto y la piel helada. Ansiaba regresar a su casa para darse un baño con agua caliente y dormir, pero Elena no la dejaría marchar.
Se alejó del grupo hacia la barra para pedir al barman un vaso de agua, pensando que si salía a respirar un poco de aire puro, quizás mejoraría.
Mientras le buscaban la bebida, notó entre la decoración del bar un cartel de madera oscura con un mensaje escrito en unas diminutas letras rojas, que a pesar de su tamaño podían leerse muy bien.
"Pide a las brujas y harán realidad, todo lo que esconde tu corazón"...
Cansada de tantas tonterías sobre brujas se giró hacia la pista, e intentó olvidarse del estúpido cartel mientras miraba a sus amigos bailar. Aquello no eran más que cuentos infantiles, que solo los perdedores o desesperados creían.
Ella no se consideraba ni lo uno ni lo otro, pero quedó completamente impactada al verlo parado en medio de la pista de baile, entre los excitados bailarines…
Era Antonio, no tenía ninguna duda de ello. Estaba muy quieto, y la observaba con fijeza, vestido con la misma ropa que llevaba puesta el día en que se marchó.
Miriam se acercó poco a poco, con un extraño escalofrío recorriéndole la piel. Al estar frente a él, se percató que sus ojos estaban más negros de lo habitual, aunque pensaba que era producto de la poca luz del local.
-¿Qué haces aquí?
-Me llamaste.
-¿Te llamé?... lo único que hice fue llamar a tu madre para llevarle tus cosas.
Él se acercó más a ella, logrando que sus nervios se alteraran.
-Estaré afuera, esperando por ti. Ya casi es la hora. No tardes.
Sin decir más, le dio la espalda y se retiró. Miriam quedó petrificada, con la emoción, el terror y la furia debatiendose un puesto en su alma. Quería preguntarle miles de cosas, pero los insistentes gritos de Elena la distrajeron y la obligaron a girarse hacia su amiga para atender su angustiado llamado.
Elena se abalanzó sobre ella y la abrazó con fuerzas, con cientos de lágrimas de pena en el rostro.
-Lo siento, amiga. 
-¿Qué sucede?
-Me acaba de llamar por teléfono Gabriel, el hermano de Antonio. Me dijo que lo encontraron muerto en la casa de la tal Lucia, la que supuestamente era su amante.
-No puede ser.
A Miriam se le quebró la voz y se le llenaron los ojos de lágrimas, pero no por el dolor de la noticia, sino por el pánico. Antonio estaba muerto, pero ella acababa de hablar con él.
-Dicen que fue a reclamarle a esa mujer por atormentarte, haciéndote creer que tenían una relación. Y ella lo asesinó de dos puñaladas, luego huyó.
Miriam lo único que podía hacer era llorar, con el corazón destrozado y el cuerpo tembloroso. Elena la observó con preocupación y acarició sus brazos.
-Quédate aquí, voy a buscar los bolsos y a despedirme. Nos iremos a tu casa.
Elena se fue y la dejó inmóvil en medio de la pista.
El sonido de unas tétricas campanadas de reloj comenzaron a sonar en la disco, anunciando la llegada de la media noche. Cada campanada, Miriam las sentía como puñaladas en el corazón.
Corrió hacia la salida en búsca de Antonio, con la esperanza de que todo fuera mentira y él estuviera vivo, esperándola afuera. Se detuvo en medio del estacionamiento y miró a su alrededor, hasta que una suave voz la turbó al susurrarle al oído.
-Siempre serás mía…
La piel se le erizó. La mente le ordenaba correr pero había quedado paralizada. Unas frías manos se enrollaron en sus tobillos y la jalaron con brusquedad, haciéndola caer de bruces en el suelo. Su rostro se golpeó en el asfalto con violencia, mientras ella arañaba el cemento intentando aferrarse a algo, para impedir que aquella extraña fuerza la absorbiera hasta las sombras. Pero todos sus esfuerzos fueron en vano.
Nadie escuchó sus gritos desesperados. Ella simplemente desapareció…


 

21 comentarios:

  1. Eh... que antiromántico, mira que tirarla al suelo así... Lo de ser un fantasma se le perdona, pero tal descortesía...

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  2. vaya, primero pienso que es un cabrón por dejarla, luego que pobre hombre y luego otra vez que no era tan bueno... ^^ Muy bueno!

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  3. Te mantiene intrigada hasta el último momento, me gusta el final, esperas un reencuentro y una partida de ambos cogidos de la mano hacia lo desconocido, pero es mucho más tetrico, jeejejej. Gracias por compartir.

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  4. Muy curioso, hay que tener cuidado con lo que se desea. Me ha gustado mucho la historia, y el tono que le has dado, y el final es espeluznante, desde luego. Antonio tiene muy claro que siempre será suya, y lo consigue, desde luego. Un beso!

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  5. ¡Qué agresivo el fantasma! Y yo pensando que sólo le daría un mensaje o una despedida, pero no tenía que llevársela con él... Ya me mosqueaba lo que le decía de que siempre sería suya.
    ¡Me ha gustado mucho!

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  6. Me gusta!! El fantasma tiene tres pares ¬¬ pero sobre todo el final, es como dice Nut, esperas algo mas dulce y tachan!! Enhorabuena

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  7. Guauu JJ, le pusiste todos los ingredientes necesarios. Al final te digo que el tipo no servía para nada...mirá que llevarsela así tan brutamente. Podría haberse comportado mas romántico, luego de la tremenda frasecita que le largo, no??jaja

    Un placer leerte...como siempre!!

    Besotes

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  8. Jo! Ese chico es... Jajaja Definitivamente no quiero cruzarme con el. Una historia encantadora en el sentido del genero. Me gusto mucho, seguro lograste lo que querías y hasta mas.
    Un beso
    Lu

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  9. Vaya chico más cabr** ^^
    Me ha encantado, desde luego, original y muuy chulo:D

    Kisses y feliz Halloween:D

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  10. ¡¡Uuuuh que intrigante!! jaja
    Que yuyu me ha dado XD
    ¡Felicidades por el relato, me ha gustado! :)

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  11. uuuuu qué relato más interesante, pobre Miriam ese hombre definitivamente ni muerto le dejaba en paz, como se la llevó, pobre muchacha de un solo la tiró al suelo, en lugar de llevarsela abrazada después de todo lo que le hizo pasar, peor bueno... me encantó ese toque de deseos prohibidos que le pusiste :)

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  12. ¡Pero qué trasfondo! Ni a qué lado irle, xD porque te quedó genial, y precisamente me encantó porque efectivamente, no todo va acabar bien, ni tampoco fue el romanticismo, no le fue infiel, pero la amaba hasta la locura... O.O Fantástico.

    Feliz día ^w^

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  13. Me ha gustado mucho la premisa, eso de los deseos creas en ello o no, es algo muy peligroso, me encanta el pequeño momento descrito, he disfrutado leyéndote, gracias por compartirlo.

    ¡Feliz Halloween!

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  14. Me gustó mucho, se deja disfrutar...

    Muy loca historia... me gustó mucho

    Beso

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  15. Los protagonistas seguirán siempre juntos, JJ, eso seguro.

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  16. Me pareció que tu relato giraba en torno a la frase "siempre serás mía". Me ha recordado eso que dicen al casarse por la iglesia católica: "Hasta que la muerte os separe", pero al revés.
    Buen texto.
    Un saludo
    ibso

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  17. Eso pasa por ponerse un disfraz tan sexi.
    Te quedó muy bien el relato, el final es muy intrigante.

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  18. Me ha gustado mucho la historia, no te imaginas el final cuando lo lees pero tampoco como se va desarrollando...
    enhorabuena por ello¡¡ =)

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  19. Uuuu... que miedo!! me ha encantado el relato :)

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  20. Hola Jonaira:

    Un texto con un toque de thriller y horror de manera sincronizada.

    Las dos escenas, en donde Miriam cree ver a Antonio y en la parte final en donde ella con el corazón roto después de enterarse de la muerte de su amado hacen del relato que tenga una interpretación ambigüa, pero que al mismo tiempo intriga al lector.

    Por lo tanto, cuando vemos la actitud de Miriam con respecto a lo de las brujas, es una metáfora tan brutal porque sin querer ó no, uno puede interpretar a Lucía como una de las brujas y al mismo tiempo el lamento y al escuchar las palabras de su amado junto con su inevitable muerte, es un castigo por el odio que Miriam acumuló con respecto a Antonio.

    Saludos Karuna ^^

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