lunes, 28 de noviembre de 2011

Hechizo de luna (parte 10 - final)



Al despertar, una brillante luz azulada le segó la visión. Se cubrió los ojos por instinto e intentó levantarse, pero unas manos enguantadas en látex la obligaron a acostarse de nuevo. El terror la dominó y comenzó a luchar para soltarse del agarre. Una cálida voz familiar sonó junto a ella y la calmó.
—Tranquila, Tania. Estás a salvo.
Forzó la vista y pudo notar que se encontraba en la sala de un hospital, rodeada por otros pacientes, algunas enfermeras y Carlos, que estaba a su lado y le acariciaba los cabellos.
—¿Qué sucedió?
—Te desmayaste.
—¿Cuándo…? —Esperó a que una enfermera terminara de revisar la vía que tenía en el brazo y por donde le suministraban suero, para conversar en privado con él— Lo último que recuerdo es que nos rodearon unos militares, pero después, todo se vuelve confuso, ni siquiera recuerdo haberme sentido mal.
—Estabas muy asustada, llorabas y temblabas. Los nervios te vencieron.
Quedó pensativa, hacía un gran esfuerzo por recordar.
—Estamos a salvo. Nos trajeron al hospital del pueblo. Pronto regresarás a tu casa —confesó él en voz baja. La noticia la animó, ansiaba olvidarse de aquella pesadilla.
—¿Qué sucedió con los demás? —le preguntó en susurros.
—No los han encontrado.
—¿Qué? No estábamos muy lejos de ellos.
—Los militares debían encargarse de la explosión. La prensa y otros organismos exigían explicaciones. Quieren evitar que la investigación del caso se haga pública y afecte al gobierno.
—¿Y eso qué quiere decir?
—Que nos permitirán regresar a nuestras casas, pero bajo libertad condicional, mientras investigan y atrapan a los culpables.
Tania amplió los ojos al máximo. El miedo la embargó.
—¿Qué les diré cuando me interroguen?
—Yo les dije que fuimos secuestrados para sus experimentos.
—¿Por qué no les dijiste la verdad?
—Porque nos meterán en la cárcel hasta que aclaren los hechos. No pienso pasar un minuto más de mi vida, encerrado.
Ella lo observó con recelo. Si no le contaba a las autoridades lo sucedido, terminaría siendo cómplice, y no quería estar relacionada con ese conflicto.
—Carlos, no me parece…
—Tania, confía en mí —le pidió y le tomó una de las manos—. Yo escapé de ellos y comencé a rehacer mi vida. Por culpa de Lucas volví a caer en ese problema. Si sabes valorar un buen consejo, entonces, mantente callada y aléjate de esa situación.
Ella lo miró fijamente. Una parte de su ser ansiaba olvidarlo todo, otra, anhelaba respuestas.
—¿Y… Lucas?
Carlos respiró hondo y arrugó el ceño. Apartó la vista de ella para fijarla en el suelo.
—¿Podrías… olvidarlo?
Tania sintió un vacío profundo en el pecho. Era consciente de que eso era lo mejor, pero aquella resolución no le agradaba en absoluto.
—Lo intentaré —le aseguró, a pesar de que era invadida por una amarga sensación de culpa, que intentó reprimir con un suspiro. Sintió alivio al ver entrar a la sala de emergencias a dos oficiales militares, que le exigieron a Carlos salir para interrogarlo. Él asintió con resignación y se levantó de la silla para irse con ellos. No sin antes, compartir una profunda mirada con ella.
Tania se encogió en la cama sin dejar de mirar cómo los militares se marchaban con él. En el movimiento, sintió un bulto bajo una de sus nalgas. Al meter la mano se percató que dentro del bolsillo del pantalón, aún estaba el diario de Lucas.

*****

Horas después, Carlos salió de la sala de interrogatorios con el rostro cansado. Caminó en silencio hacia la salida y al llegar al exterior, respiró hondo mientras subía el rostro al cielo y se dejaba bañar la piel con los cálidos rayos del sol. Adoraba aquella sensación.
Se dirigió a un costado del edificio con intención de dirigirse a su casa. A los pocos metros su teléfono móvil sonó, lo sacó del bolsillo y atendió la llamada.
—¿Sí? —preguntó, había mirado fugazmente la pantalla y no reconoció el número señalado.
—Ya estamos ubicados. En unos días te llamaremos —le informó una voz masculina y algo ronca.
Con furia, él apretó el teléfono hasta hacerlo estallar en su mano. Lanzó los restos a una papelera ubicada en el borde de la calzada y continuó con el ceño fruncido su camino, mientras los ojos se le aclaraban tornándose poco a poco, del color del sol. 

Fin...


5 comentarios:

  1. Que intriga, casi me matás del susto!!
    Mmmhhh, así que Carlos pinta fuerte aquí ehhh!!
    Esta historia sí que promete!!
    Me encantó Jonaira!!

    Un abrazo!!

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  2. ¡OOOHH! Que larga se me va a hacer la espera con lo que me gusta esta historia.
    Me da la sensación de que Carlos está mandado por alguien para llevar a Tania con los científicos pero no quiere hacerle daño porque se está enamorando, ¡espero que al final sea bueno!
    Pero me parece que le hacen complot a la pobre protagonista.

    En todo caso esperaré ansiosa la segunda parte :D
    Muchísimas felicidades por esta primera parte ^^ Un saludo!

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  3. Guauuu!!! Qué bueno que haya segunda temporada!! No me lo pierdo por nada... Tania se merece un respiro, es verdad... Felicitaciones JJ por la historia que están montando :) Saludos

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  4. Odio cuando me gusta tanto una historia que la lea rápido y luego me enojo por haberme perdido todos los detalles...Me encanto la historia. Me mantuvo al borde. Tienes un verdadero talento....que envidia =). Esperare la segunda parte con el corazón en la mano...(ya me empezaba a encariñar con Carlos)

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  5. Hola Lolita, me alegra que te haya gustado, en enero la continúo, espero te siga atrapando la segunda parte que estará mucho mejor... gracias por leerme.

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