martes, 22 de noviembre de 2011

Relato: La hija de la tierra

Cumpliendo con el ejercicio propuesto por el grupo ADICTOS A LA ESCRITURA correspondiente al mes de noviembre, realice este relato basandome en un fragmento tomado de un libro antiguo... espero les guste.Gracias por leerme.

Comencemos por celebrar las musas que el padre Zeus, cantando, regocijan el alma grande en el Olimpo, morada de los Inmortales.
Elevando su voz sagrada, celebran primero la raza de los Dioses venerables a quienes, en su origen, engendraron Gea y el anchuroso Urano; porque de éstos nacieron los Dioses, manantial de bienes.
La Teogonía de Hesíodo (siglo VII a. C.)

Corrían los años en que la vida estaba provista de una gran fecundidad, cuando el cielo era de un azul profundo y la tierra estaba poblada de grandes riquezas. Era la época en que a los dioses se les permitía rondar con libertad entre los humanos, vivir y compartir con ellos.

En esos tiempos, Gea, la diosa de la tierra, caminaba desolada por los dorados campos de trigo llorando su pena. Estaba cansada de tantas traiciones y de tantos mal amores asentados en su vida. Quería ser amada, ansiaba conocer la ternura y la entrega sin desviadas pretensiones.

Le hastiaba ver pasar a los dioses por su cama, pero no su corazón. Por eso, decidió bajar a la tierra en busca de un amor verdadero. Al llegar a los pastizales se tropezó con Cicerón, un joven pastor de ojos color esmeralda y piel dorada, poseedor de la sonrisa más dulce y encantadora de toda la región.

El joven conquistó rápidamente su corazón y ella se adueñó con facilidad de su vida y de su alma. Los amantes se mantuvieron unidos por algunos años, hasta que Urano, cargado de celos, arremetió contra el joven y le quitó la vida.

Gea lloró su pérdida oculta en las montañas de las Fócidas, escondiendo de los dioses su embarazo. A los pocos meses engendró a una hermosa niña, de cabellos de oro, ojos color esmeralda y piel blanca como la nieve.

Su belleza era mítica, pero no su vulnerabilidad. Gea sabía que si Urano conocía su existencia la utilizaría para bajos fines y se vengaría aún más por su traición. Por eso, la encerró en una cápsula de cristal y la sumió en un sueño eterno, atesorando el fruto de su amor en las entrañas más profundas y perdidas de la tierra. En un lugar que ningún dios del Olimpo o humano pudiera alcanzar, hasta que llegara el día en que ella pudiera sacarla de aquel sopor y le diera el lugar que se merecía, al ser la hija de una de las deidades más poderosas y antiguas del Olimpo.

Cientos de años después, Jhon Guerra caminaba sofocado por la imponente selva brasileña. Se mantenía algo rezagado de su pequeño grupo de exploradores, pero su loable tarea requería toda su atención. Se adentraba en un área inexplorada de la selva y no existían mapas que señalaran los caminos de aquel lugar. Si alguien no se ocupaba en anotar todas las características de la indómita zona que atravesaban en un diario, jamás encontrarían el camino de regreso.

Se encontraba muy concentrado en su escritura cuando cayó de bruces al suelo, al tropezarse con una roca. Molesto, se levantó y sacudió la tierra y las hojas que se habían adherido a su ropa, luego se encargó de recuperar sus gafas, su diario y su lápiz.

Se giró furioso hacia el elemento causante de su caída para insultarlo como era debido, quedando impactado por la exuberancia que se descubría. Semienterrada en la tierra había una roca cristalina, que con los tenues rayos del sol, que lograban atravesar la tupida vegetación, brillaba radiante.

Se acercó con lentitud mientras se ajustaba las gafas sobre la nariz para apreciar mejor el hallazgo. Jhon quedó atontado al descubrir bajo la roca la imagen de una hermosa mujer, que poseía una delicada piel pálida y unos resplandecientes cabellos dorados. Sintió una extraña corriente que se agitaba con intensidad en su estómago y le erizó la piel.

Poco a poco fue apartando la tierra con las manos hasta sacar la inmensa capsula de cristal. No sabía qué hacer, aquel objeto era inusual y sentía un extraño miedo por la seguridad de la dama. Con rapidez, volvió a tapar la capsula con tierra, hojas y ramas, luego anotó en su diario cada detalle de aquel lugar. Volvería por ella, de eso estaba seguro, pero tenía que encontrar ayuda especializada.

Jhon se alejó algo inconforme, no quería abandonar a la mujer, pero no podía sacarla de su encierro sin mayores conocimientos. Cualquier error podría dañarla y eso nunca lo permitiría…

15 comentarios:

  1. Fue genial o.o En sí todo el relato, la manera tan increíble de leer, una lectura interesante, que me gustó mucho. ^w^ El final me gustó porque por fin había llegado el momento, pero las palabras de que cualquier error la dañaría se me hizo muy genial.

    Que relato tan bueno ^w^

    P.D. Me hiciste recordar un examen que tuve hace poco, porque "La teogonía de Hesíodo " fue la única respuesta que tuve mal xD

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  2. eso merece una continuación ¿no? Para ver cómo reacciona ella al salir y ver a Jhon...

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  3. Está muy buena la forma en que narras, como si se tratara de una leyenda.
    Muy buen relato, Jonaira, me dejas pensando como a Déborah si habrá continuación ;-)

    Lo único que vi por allí es "tantos mal amores" que capaz que tendrías que arreglar por "tantos malos amores" o "tanto mal amor".

    Besos!!

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  4. Me encantó JJ, coincido con Maga y Déborah. Parece que estoy ante una leyenda que bien merece una continuación.
    Muy bello texto!!

    Besos!!

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  5. Muy original tu relato y me ha dejado con ganas de más :) Saludos.

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  6. Sin palabras...
    Muy bonito, tu estilo narrativo es muy original.

    Besos.

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  7. Mitología, me gusta. Me recuerda a la fábula de Polifemo y Galatea, pero sin embarazos con celos y amor por un pastor.
    Me he quedado yo también con la duda, ¿tendrá continuación aunque sea sólo para que la podamos seguir leyendo?
    ¡Enhorabuena!

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  8. Me gusta la capacidad que tienes para construir un mito, porque esa es una de mis grandes debilidades y te lo reconozco a ti porque ha sido un placer leerte, mil gracias por compartir tu escrito, muy original y pienso también, que se merece una continuación.

    ¡Saludos!

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  9. Me ha parecido un buen prólogo para una historia que me gustaría leer, ¿te animas, JJ? :-)

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  10. Segura que no es el inicio de algo mas largo? A mi me gusto y debo decir que hasta me emocione con la idea de leer algo mas amplio y trabajado. Me gusto mucho.
    Un beso
    Lu

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  11. Me gustó mucho. Muy interesante el inicio pero también me gustó el detalle de describir el interés de él en no causar daño. Muy a menudo encontramos maravillas y en nuestro entusiasmo las rompemos. Él está siendo cuidadoso... espero que no demasiado.
    Tiene una aire de comienzo, pero, todo es un comienzo y un final, ¿verdad?

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  12. ¡Que bonito!
    La verdad es que dejas con muchas ganas de saber más de esta historia!! :D
    Felicidades ^^

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  13. Que encantador, adictivo.. no se que puedo decir..
    tenia ganas de seguir y seguir leyendo y que no acabase¡¡
    Un saludo =)

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  14. Nunca he perdido el amor que le tengo a las historias ficticias que se conexionan en el universo de la mitología griega.

    Me encantó el fragmento extraído de La teogonia de Hesíodo, sobre todo el misterio que tuvo el desenlace de esta historia. Jonaira, cada vez que leo tus palabras, siempre me llevas a una aventura rodeada de intriga.

    Ese fruto nacido del conflictivo triángulo amoroso de la diosa Gea, no deja de llamar la atención de los lectores.

    Saludos Karuna ^^

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  15. Que buen relato escribes genial y muy detallado y eso me encanta
    aunque he querido seguir leyendo mas cuando ha acabo me e quedado con ganas XD
    te sigo

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