miércoles, 22 de febrero de 2012

Relato: Un cupido especial

Cumpliendo con el ejercicio memsual de ADICTOS A LA ESCRITURA, diseñé mi propio CUPIDO. Espero les guste... gracias por leerme.


Diana buscó en el parque el mejor lugar. En un rincón apartado de la muchedumbre se sentó y aprovechó la verde grama para posar a Nico, el bebe de diez meses que cuidaba todas las mañanas, permitiendo que el chico se divirtiera con sus juguetes mientras ella intentaba estudiar para el examen que tendría esa tarde en el instituto. 

Su ceño se frunció al ver el paso altivo del odioso gato de la señora Fernández, la madre de Nico, que debía soportar cuando cuidaba al niño. Ya que el animal no se apartaba nunca del bebe. 

Con mucha elegancia el felino se sentó junto al chico y la miraba con repulsión. Luego pretendió ignorarla mientras lamía sus peludas patas. 

—Bicho pulgoso —le dijo, ansiando que el pretensioso animal se ofendiera y decidiera irse. Pero Gervasio, que así llamaban al minino, parecía no tomar en cuenta sus infantiles palabras y continuaba con su aseo.

Ella decidió ignorarlo también y aprovechar que Nico estaba muy entretenido con las hebras de la grama para leer el libro sobre Historia Universal que había llevado. Su lectura fue interrumpida por el paso de su amor platónico, el chico que la traía de cabeza desde hacía meses, pero no se atrevía siquiera a saludar. 

Se tapó la mitad del rostro con el libro para observar con disimulo al joven que pasaba frente a ella, paseando con despreocupación un enorme perro de cara furiosa. El animal caminaba con pedantería y levantaba su brillante hocico. Sabía que todos lo veían como una bestia aterradora y, aunque nunca fuera capaz de atacar a nadie, se sentía orgulloso de inspirar tanto respeto. 

El chico siempre estaba absorto disfrutando del paisaje sin prestarle atención. Ese día, un movimiento brusco del perro lo hizo girar el rostro y dirigirle una rápida mirada a Diana. La chica se ruborizó y se escondió tras el libro, mientras escuchaba un extraño sonido que parecía salir del gato. Por un momento pensó que aquella asquerosa bola de pelos la miraba con burla y negaba con la cabeza, reprobando su actitud. Diana le sacó la lengua furiosa, aún oculta entre las páginas del libro. 

Con disimulo, volvió a sacar un poco la cabeza para ver al chico, que se marchaba jalando al terco perro que se negaba a caminar. Diana respiró aliviada y se giró hacia el gato que la fulminaba con sus diamantinos ojos.

—Déjame en paz estropajo, cualquiera pensaría que tú lo harías mejor —intentó no prestar atención al felino, pero no pudo evitar sentirse tonta por hablar con aquella cosa peluda. Quizás por tanto estudio se estaba volviendo loca.

***
Al día siguiente, Ricardo debía llevar de nuevo al perro de su hermano de paseo, que cuidaba mientras éste se recuperaba de una operación de la rodilla en el hospital. Toda su familia estaba pendiente del enfermo, no quedaba nadie en casa que llevara al obstinado animal, de raza indefinida, a dar su acostumbrada vuelta por el parque. 

Ricardo odiaba aquella obligada tarea. Odiaba al perro y sus manías de viejo consentido. Lo único que lo motivaba a realizar la labor era observar, desde la lejanía, a la hermosa chica de rizos color chocolate que todas las mañanas llevaba a su hijo al parque. Le gustaba mucho su tímida mirada, pero jamás se atrevería a dirigirle la palabra, por temor a los celos de su esposo o novio. 

Por culpa del imbécil Dondolón, que así llamaban a la enorme cosa de cuatro patas, casi se caía de bruces el día anterior frente a la mujer. Gracias a su increíble sentido de la coordinación se salvó de pasar la mayor vergüenza de su vida, pero eso no evitaría que esa mañana llevara al bicho bien agarrado de la cadena para que no volviera a realizar esos violentos movimientos. 

Como todas las mañana al pasar cerca de la chica, simuló observar la naturaleza, mirándola de vez en cuando por el rabillo del ojo. 

Dondolón era tan arrogante y arisco que nunca hacía contacto con otro animal, ni de su especie ni de otra, pero ese día tenía una extraña atracción con el horrible gato que siempre rondaba cerca de la chica y parecía llamarlo con gestos despreciativos. El can se acercó al bicho olfateando la grama de la periferia y obligando a Ricardo a dirigirse con timidez hacia la joven, que intentaba inútilmente esconderse detrás de un grueso libro. 

—Hola —le dijo nervioso, recibiendo un saludo con la mano y una sonrisa temerosa —. Mi perro no muerde.

—Mi gato tampoco —respondió ella, advirtiéndole con la mirada al malhumorado minino que no se atreviera a molestar la paciencia de aquel enorme animal. Aunque ella estaría feliz de que se lo comiera entero. 

—Es hermoso tu hijo.

—¿Nico? No es mi hijo, es de una amiga de mi madre. Me pagan por cuidarlo en las mañanas. 

Con renovado interés, Ricardo se sentó a su lado jalando con brusquedad a Dondolón, para que se alejara del gato y no le echara a perder aquel agradable encuentro. 

Ambos pasaron unas horas agradables hablando, riendo, conociéndose y jugando con Nico. Perdieron la timidez y permitieron a sus corazones latir desenfrenados y sin restricciones. Pero sobre todas las cosas, ignorando a los odiosos animales que estaban sentados con resignación junto a ellos, compartiendo una mirada cómplice. 

Tenían días observando a ese par de idiotas comerse con la mirada y suspirar el uno por el otro. Lo que el hombre no podía unir, el animal se encargaría de juntarlo.

12 comentarios:

  1. Qué linda historia! Qué divinos los cupidos ;)

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  2. Jajajaja.... Ese final me hizo acordar de una canción de Arjona: Lo que las ideologías dividen al hombre, el amor con sus hilos los une en su nombre...¡Qué divertido que este Cupido esté representado precisamente por dos animales "enemigos"! Muy bien escrito =)

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  3. Jeje muy originales tus cupidos. Me gustó mucho.


    Besos.

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  4. Jajajaja tu historia se me hizo de lo mas linda, entretenida y original, ahora si que los animales fungieron como cupidos, muy original :) felicidades

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  5. Me encantó tu historia Jonaira, muy original y con final feliz!!
    Es un placer leerte siempre!!

    Un gran abrazo!!

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  6. Mi querida Jonaira, ni yo hubiera hecho lo que hiciste con tu texto.

    Dos arquetipos de Cupidos, reprensetados por las mascotas de la pareja centrada en esta historia de San Valentín.

    ¡A mí me encantan los animales!

    A pesar de que mis gatos descansan en el cielo, todavía tengo un perro, tres pericos del amor, una paloma y una tortuga de tierra que por el momento está hibernando.

    Gracias por leer mi relato.

    Saludos Karuna ^^

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  7. ¡Qué bonito! Me ha enternecido muchísimo. Seguro que los dos animales comenzaban a tener sus serias dudas acerca de si el ser humano era el animal más inteligente después de esto.
    Ya pueden disculparse con los animales después de todo esto.
    ¡Me ha gustado mucho!
    ¡Un besito!

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  8. Muy simpatica la historia :) Gracias por compartirla

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  9. Jonaira: Eres una muy buena narradora y le pones mucha !azuuuucar!( como dijera Celia Cruz)a tus letras.
    Me encantó leerte, lo disfruté mucho.
    Cariños: Doña Ku

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  10. Una historia muy divertida y preciosa. Como engañan las apariencias. Y me ha encantado que reflejaras a los dos Cupidos en las mascotas. Los animales siempre tienen los instintos básicos bien desarrollados. Muchos besos

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  11. ¡Que hermoso relato! ¡yo creo que ya no van a odiar tanto a Gervasio y Dondolón! :) ¡saludos!

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  12. oh, mascotas-cupido! yo quiero que mi gato sea uno de ellos ^^

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