lunes, 13 de febrero de 2012

Relato Reto San Valentín: Un regalo especial

Este es el quinto relato del RETO SAN VALENTÍN, escrito por LINDASTAR. Espero les guste y les recuerdo que tienen oportunidad hasta el viernes 17 de febrero para enviar sus escritos.
 

Dos calles más allá nos esperaba una gran sorpresa.

Conocerla a ella iba a suponer el más grato descubrimiento del día. Esa lección de vida y de superación tenía nombre propio: Marisa.

Probablemente veríamos en apenas cinco minutos a aquella joven de edad indeterminada, pelo corto y anchísimas caderas que, apoyada en el cristal de la parada del autobús -como cada mañana- sujetaría entre sus manos lo que parece un bocadillo. Casi con toda seguridad estaría acompañada por ese par de muchachos que, al menos en apariencia, son incapaces de interrumpir aquel su particular monólogo; y también como cada día,  ella estaría muy atenta a la carretera, impaciente por vernos  pasar... por verle a él, mejor dicho.  Sus ojos buscarían con desesperación los de su amor platónico, ese que, sentado en el asiento del copiloto, se ruboriza e incomoda al pasar por su lado  porque, esos ojos redondos y no excesivamente bonitos, no se corresponden con los de María, su preciosa novia desde el curso pasado.

Cada día ocurría lo mismo, nunca había cambios.

-Papá, vamos tarde y ya verás como la puerta del instituto está cerrada. Me pondrán falta, ¿eh?... ¡Te lo advierto!- me ha reprochado Daniel después de dejar en el asiento trasero del coche su pesadísima mochila.

-Lo siento, lo siento... De todos modos, jovencito, tengo que recordarte que tú  tampoco has estado especialmente rápido a la hora de levantarte esta mañana; así que la culpa está repartida: cincuenta por ciento tuya, cincuenta por ciento mía- he dicho un poco enfadado porque empezaba a incomodarme el tono que  empleaba mi hijo al dirigirse a mí.

Casualidades de la vida, todos los semáforos -absolutamente todos- los hemos encontrado en rojo... Como diría Carmen, mi esposa: ¡Vísteme despacio que tengo prisa! Parecía evidente que hoy iba a ser un día, cuando menos, distinto.

Estábamos aún parados, esperando a que cambiase el disco de color, cuando he reparado en ella. La muchachita especial era la única persona que había en la parada. Me ha extrañado. Daniel, creo que -bueno, estoy seguro- no la visto...Nunca la ve, ni aunque la mire.

-Buenos días, ¿necesitas que te llevemos a algún sitio?- le he preguntado a través de la ventanilla de mi ruborizado y adolescente copiloto.

-No, no, gracias. A papá  no le gustaría que lo hiciese... Siempre decía que no subiese en coches con desconocidos- nos ha explicado con una amabilidad que me sorprendido.

-Tu padre tiene mucha razón, no hay que fiarse de cualquiera, pero nosotros somos casi conocidos, ¿no te parece? Nos vemos todas las mañanas... Venga, sube que te acercamos a donde nos digas- he dicho mientras le guiñaba el ojo.

-Uhmm, vale, vale...¡pero sólo porque somos casi amigos! Je, je- Y después de dudarlo un poco, ha abierto la puerta, ha movido la mochila, y se instalado justo detrás de Daniel. .

Nada más subir en el coche -y tras presentarse como Marisa- nos ha explicado que por primera vez en ocho años, había perdido el autobús. Por lo visto su madre, ya mayor, empezaba a olvidar muchas cosas y la noche anterior no se acordó de poner el despertador. Papá, sin embargo, tenía muy buena memoria, ¿eh?, pero claro, se fue al cielo y se llevó la memoria de mamá con él. Hoy hace justo tres meses de aquello. Le echo “muchisisísimo” de menos. Me quería tanto..., nos ha contado con una voz que a punto ha estado de quebrarse. También nos ha dicho que estaba muy contenta por tener un trabajo en el taller ocupacional de la cuidad y que, aunque ganaba muy poco dinero al mes, le servía: “tanto para tener las neuronas despiertas como para volver locos a  monitores y compañeros”, según sus propias palabras. Luego ha hecho referencia a sus aspiraciones en la vida y ahí es dónde más me ha sorprendido. Y sé que a mi hijo también porque comenzaba a prestar atención a las palabras de una Marisa que, poco a poco, se iba abriendo a nosotros. Ha seguido hablando, hablando, y hablando de todo lo que se le ha pasado por la cabeza, hasta  llegar al tema de los amores. Yo pienso casarme con un chico que me quiera y que me respete. Tendremos dos hijos...No, no, mejor tres. Ahhh, y quiero que sea muy guapo, ¡tan guapo como él!, ha dicho mientras, agarrada al reposacabezas de Daniel  e inclinando su cuerpo para verle mejor, ha dicho: ¡Es que me tienes enamorada, chaval!

Jamás pensé que estas personas fuesen tan interesantes, tan como nosotros; para lo bueno y para lo malo. Sí, efectivamente, son especiales. Ella lo es y nos lo ha demostrado.

Hoy, ¡por fin!, ha habido un cambio en la vida de mi hijo y en la mía. Gracias Marisa.



LINDASTAR
(España)
*Dirección del Blog: http://lamedores.wordpress.com/
*Perfil Facebook: https://www.facebook.com/amparo2000



Un millón de gracias a LINDASTAR por participar... y gracias a todos por leerme.

8 comentarios:

  1. Sin duda, gracias a ti y enhorabuena por tu iniciativa, JJ.

    Besos desde este lado,
    Lindastar

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  2. Suerte que existen personita así para alegrar la vida!!
    Me encantó tu relato, muy lleno de esperanza y de confianza en la gente y en los sentimientos!!

    Un placer leerte!!

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  3. Muchas gracias, Patokata ;-)

    Muacksss,
    Lindastar

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  4. ¡Hola! Justamente iba a enviar un relato y se me pasó la fecha. De igual forma, felicidades por la iniciativa.

    ¡Feliz día de San Valentin!

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    1. Saludos, aún tienes tiempo de participar, recibiré relatos hasta el viernes 17 de febrero... espero te animes...

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  5. ¡Qué bonito! Lo encontré muy tierno. :) Gracias por compartirlo~

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  6. Un hermoso relato que nos ayuda a reflexionar sobre nuestras acciones... muchas felicidades a LINDASTAR por participar...

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  7. Muchas gracias a todos por leer y comentar... Y de nuevo, gracias a tí, JJ.
    Saludos.

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