domingo, 25 de marzo de 2012

Relato: Culpable o no

Hoy les traigo un relato que desarrollé para cumplir con el proyecto mensual del grupo ADICTOS A LA ESCRITURA, que consistía en elaborar un texto a partir de una frase. La que me correspondió fue:

¡¿O acaso no te das cuenta de que no puedo, de que no soy capaz de albergar sentimientos como esos que llamas miedo, temor o angustia?!  

Aquí tienen el resultado, espero les guste. Gracias por leerme.




Sentado muy recto en la débil silla de metal, con los brazos apoyados sobre la plataforma de hierro que fungía de mesa para los interrogatorios, Gary se mantenía firme ante la mirada quisquillosa del oficial Fernández.

Desde hacía un poco más de seis horas el policía había intentado sacar algo provechoso de aquel perturbado chico, pero no había manera de comprender sus bloqueos y superarlos para adentrarse en sus pensamientos. Gary conservaba la mirada perdida en la blanca pared, reflejando una profunda tristeza producto de la soledad.

El hombre bajó el rostro para estrujarse los ojos con una mano y pensar en una solución efectiva. Si no le presentaba a su jefe una razón convincente del hecho, lo dejaría toda la madrugada en la comisaría interrogando inútilmente a más testigos. Fernández sabía que nadie podía darle respuestas, el único era Gary.

—Vamos, chico, dame al menos una pista —le rogó.
—Lo siento, no tengo nada más —le dijo el joven, sin apartar la mirada de la pared.
—Entonces, ¿te declaras culpable?

Gary levantó los hombros restándole importancia a la conversación, le daba igual si lo acusaban o no, él merecía un castigo, necesitaba que lo encerraran.

—¿Qué ganas con cargar toda la culpa? Estoy seguro que tú no disparaste el arma, ni iniciaste el fuego. ¿Por qué asumes una responsabilidad que no te corresponde? —a esas alturas del interrogatorio Fernández estaba a punto de perder la cordura. Tenía hambre, sueño y fatiga. Y aquel chico le hacía cada vez más difícil el día.
—Enciérrame de una vez —le suplicó Gary, y en esa oportunidad lo miró a los ojos.
—¿No tienes miedo? La cárcel no es sitio idóneo para chicos como tú. ¿No temes encontrarte solo? ¿O rodeado de delincuentes con prontuarios peligrosos? No puedo creer que no sientas algo de angustia. ¿Acaso no te das cuenta del error que vas a cometer?
—¡¿O acaso no te das cuenta de que no puedo, de que no soy capaz de albergar sentimientos como esos que llamas miedo, temor o angustia?!

El chico perdió el excelente dominio que tenía sobre sus nervios y estalló por la furia reprimida, golpeó la lámina de metal con un puño y tensó el rostro para prohibir el paso de las lágrimas. Fernández lo miró con lástima, sin comprender el motivo de aquellas palabras. El policía se irguió y aspiró una buena bocanada de aire antes de continuar.

—Muy bien. Si eso lo que quieres, así será.

Fernández salió de la oficina frustrado y enfadado, controlando las ganas de golpear la pared o el rostro de alguien. El chico se había culpado a propósito, para defender a alguien, pero ¿a quién?

Esposaron a Gary para trasladarlo al calabozo. Dos policías lo escoltaban a pesar de no significar un verdadero peligro. El chico era un joven enjuto, alto pero de contextura débil, con la piel pálida y la mente enferma. Ya tenía antecedentes delictivos por cargos menores, la mayoría, a causa de malas compañías. Fernández sabía que aquel crimen, donde murieron dos hombres y una mujer embarazada acribillados a tiros y quemados dentro de su propio local comercial, fue causado por algún criminal de mayor calibre y no por aquel chico adicto al crack. Pero Gary no le daba otra posibilidad, desde el principio se declaraba culpable y rogaba que lo encerraran.

El joven caminaba erguido y con el mentón en alto por un largo pasillo de paredes blancas. Al final, una puerta de hierro se encontraba cerrada esperando ser abierta, y a su lado, un chico de unos ocho años, con el rostro pálido, labios y ojos oscuros, lo observaba fijamente.

Los guardias abrieron la puerta y le dieron paso al área de las celdas sin reparar en su visión. Gary entró aceptando con resignación su destino. Esperaba que aquellos muros pudieran controlar nuevas embestidas.

17 comentarios:

  1. Muy buen relato, Jonaira. Cuando vi la frase que te tocó parecía difícil de poner, pero te las has arreglado muy bien, me gusta el resultado.

    Un beso

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  2. Tengo que reconocer que cuando leí esa frase esperé que no me tocara, no podía imaginarme como insertala en algún relato, pero lo hiciste de maravillas, felicitaciones.

    Besos

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  3. Un texto fuerte y bien desarrollado!!
    Como siempre, un gusto leerte Jonaira!!

    besote!!

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  4. la frase era muy complicada, pero te las apañaste bien! un relato estupendo

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  5. Muy bueno JJ!! (Dolly Gerasol)

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  6. Gracias por los comentarios, realmente fue una frase difícil y tuve que darle muchas vueltas para que se me ocurriera algo. En realidad esa frase inspira un relato paranormal, pero quería algo diferente. Creo que lo conseguí :-D

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  7. La frase que te ha tocado tenía mucha fuerza, y yo tb la veía muy difícil de encajar, pero te ha quedado genial, la has metido en un momento perfecto, descargando la frustración del chico. Una historia oscura y muy bien llevada. Besitos

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  8. Muy buen cuento....Yo con esa frase me imaginé un robot jajaja.... Y tú un "transtornado" bueno... Lo importante es que ha quedado maravilloso y ha sido un placer leerte =)

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  9. El relato ha quedado muy inquietante, jeje, sobretodo con ese final tan abierto. Chulísimo!
    (Me da la sensación de que, quienes hemos querido ir con "algo diferente", de una manera u otra hemos tocado el tema drogas, jeje. Qué curioso!)
    Como te dice Hada, tiene mucha fuerza final. Al principio tan contenido, para estallar en un arrebato de indignación...
    Un saludo!!

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  10. Pues sí, esa frase daba el camino fácil para una historia paranormal, pero por suerte elegiste otro camino.
    Te quedó estupendo, Jonaira!! Me ha hecho pensar en "Dexter", jaja.

    Besotes y es una alegría volver a leerte.

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  11. Al final Gary si lo hizo? Me ha gustado la manera en que has usado la frase, el relato esta bien definido y redactado
    nos leemos ^^

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  12. Cuesta imaginar ese mundo, Jonaira, ese mundo lleno de oscuridad, donde van a parar los que son culpables y también los que no lo son.
    Ambientaste acertadamente tu cuento, que hace sentir la desesperación del chico y la frustración del policía.
    Cariños: Doña Ku

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  13. Le has creado un ambiente genial a la frase. Se han lucido con los ejecicios este mes el tuyo es de los mejores Jonaira!.
    Besos

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  14. Que difícil la frase que te tocó Jonaira!!! Eres ejemplar mujer, te las supiste arreglar muy bien, yo me lo hubiera tenido que pensar a fondo antes de poner los dedos en marcha. Un gran logro aunque quedé con ganas de saber qué sucedia con el joven.

    Saludos

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  15. ¡Dios mío! Menuda frase, yo cuando la leí ni sabía ni cómo encajarla, pero veo que tú la has desarrollado de un manera muy buena y coherente. El final me deja pensando quién es exactamente el protagonista.
    ¡Me ha gustado!
    ¡Un beso!

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  16. Tu relato es intriga pura, esta muy bien narrado e incluye perfectamente la frase :) ¡saludos!

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  17. Madre mía, mil dudas y ni una sola respuesta. Una gran historia que no deja indiferente. Me encantó. Besos

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