miércoles, 20 de enero de 2016

Jack London y el arco dramático de un personaje en la obra: El llamado de la selva





Hace años, cuando comencé a estudiar técnicas de escritura, me topé con el arco dramático de un personaje. Según el blog Literautas el arco dramático es:


“…la transformación que sufre (un personaje literario) desde el comienzo hasta el final de la historia, los estadios por los que atraviesa y el crecimiento psicológico o emocional que experimenta”.


Al leer la obra EL LLAMADO DE LA SELVA de Jack London, quedé sorprendida por la manera en que el autor maneja el arco dramático de un personaje protagonista algo atípico: un perro. La novela nos habla de Buck, un perro nacido del cruce de un San Bernardo con un pastor escoces que tenía una vida tranquila en un rancho de California, pero que es robado por uno de los empleados por su porte fuerte y enérgico, para venderlo y saldar una deuda. El animal es llevado a Alaska, donde lo entrenan como perro de trineo y pasa por varias manos hasta que cae en las de una pareja que lo trata con rudeza y crueldad.

La vida apacible y justa que el perro vivió en el rancho, se volvió de pronto un cautiverio en el que tuvo que aprender a sobrevivir, a soportar el dolor, el hambre, el frío extremo y la rabia. Buck se encontró con perros salvajes, que imponían su liderazgo a punta de mordiscos que fácilmente podían volverse mortales. Si no quería morir abandonado en la nieve, ganarse un poco de comida, o incluso, algo de atención, debía demostrar su superioridad. Ese esfuerzo despertó en él el INSTINTO, una función que poseen todos los seres vivos, pero que solo actúa cuando el peligro o la violencia nos amenaza.

El arco dramático de Buck se produjo gracias a una serie de situaciones que tuvo que vivir el animal y que poco a poco lo fueron transformando. Cuando llegó a formar parte de los perros de trineo de Thornton, un aventurero que recorría las tierras más inhóspitas de Alaska en busca de oro, era un perro completamente diferente al que se presentaba al inicio de la novela. Thornton, con su trato amable y justo realizó una segunda transformación en Buck. El perro poco a poco dejó de ser receloso y esquivo con los humanos recobrando la fe en ellos, y dejándose “domesticar” de nuevo, pero no para ser el perro apacible que era antes, sino uno más firme, leal y autoritario con el resto de la manada.

Un líder lleno de cicatrices producto de las luchas y castigos que recibió durante su proceso de transformación.




Sin embargo, aunque sigue atado a un amo, Buck es un animal salvaje. Su instinto despertó completamente en él y eso lo relaciona aún más con la naturaleza que lo rodea. Por eso, al estar en medio de la selva, es inevitable que sienta el llamado de un grupo de lobos que recorre la zona y lo invita a unirse a su manada.

En esta fase final, Buck aún tiene que experimentar un último desprendimiento para liberarse de ataduras y seguir el llamado de la selva, un hecho final que el autor describe de manera dramática, dejándole al animal una última y profunda herida.

La novela es atrapante por el ritmo de su narración, y muy instructiva en cuanto a la forma en que está desarrollado el personaje principal. La manera en que se presenta el arco dramático del protagonista le aporta más credibilidad.

En el blog Escribe Romántica señalan:


“…la primera clave para desarrollar una historia es definir los cambios que sufrirá tu protagonista en un determinado plazo de tiempo… Enfrentarse una y otra vez a estos desafíos constituye el aprendizaje del personaje, es aquello que hará que tome conciencia de sus debilidades y, por consiguiente, que crezca emocionalmente”.


El blog Escribe Romántica posee un post donde explican, con pasos sencillos, CÓMO DESARROLLAR EL ARCO DRAMÁTICO DE UN PERSONAJE. Los invito a leerlo y poner en práctica sus consejos.

Gracias por leerme. 


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