viernes, 5 de agosto de 2011

Cómo diseñar a un villano o antagonista

No importa que tan débil es el héroe, sino que tan fuerte es el villano.
(Anónimo)
 
Según la enciclopedia digital es.wikipedia.org un villano “es una persona malvada. Son personajes de ficción que ejercen la maldad deliberadamente y se enfrentan al héroe”.

Es un recurso argumental de fuerza en una historia. Sin malvado no hay conflicto y sin conflicto la trama puede ser débil. Entonces, ¿quién se interpondrá entre el personaje y su meta? ¿Quién alterará el ritmo normal de vida de nuestros protagonistas?

Pensar en el villano es casi tan importante como pensar en los héroes. A mi parecer podría considerarse un personaje principal, que, aunque la historia no esté basada en él, es quién da intensidad y vida a la historia.

Pero hay que considerar que un villano no siempre tiene que ser un personaje corpóreo, puede ser una situación, una forma de pensar, sentir o actuar. Muchas veces, no es “alguien” quien logra influir en nosotros, sino somos nosotros mismos quienes nos “autoinfluenciamos” (positiva o negativamente) a actuar de alguna manera.

Pero, a la hora de darle personalidad a un villano de carne y hueso, ¿en qué nos podemos basar?

Si no tenemos bien claro el por qué de un villano, la obra puede pecar de vacía y superficial. Una de las villanas más perversas de la historia es Maléfica, la malvada bruja de los cuentos de hadas que nos contaron en nuestra niñez. Recientemente Disney lanzó al cine una película con una versión de “su historia”, el hecho que la transformó en una mujer mala y vengativa. Una trama que mezcla amor, entrega, traición y desesperanza. Sin esos ingredientes no se pudo lograr un ser tan oscuro como Maléfica, quien por generaciones ha aterrorizado a la humanidad.

No solo debemos indagar los motivos que inclinaron al personaje a ser como es, sino también, ¿cómo es habitual que se comporte un personaje con la patología que indicamos?

¿Recuerdan a Annie Wilkes, la malvada de Misery (Stephen King)? Ese es un personaje complejo en todos los sentidos. Una malo, malo de verdad.

Según su biografía publicada en el portal BIOGRAFÍA DE ASESINOS:

Nació en Bakersfield en el estado de California, Estados Unidos de América. Consiguió graduarse como enfermera en la universidad de Los Ángeles y trabajó en muchísimos hospitales de todo el país. Tras varias fechorías cometidas, decidió instalarse definitivamente en una casa en medio de la nada en el estado de Colorado. Estuvo casada con Frank Dugan, e intentaron tener hijos sin éxito, ya que los bebés fallecían al nacer. Así que Frank decidió abandonarla.

Annie es una mujer corpulenta, fuerte, alta, brutal y muy peligrosa. Sufre psicosis y trastorno de personalidad. Tiene claras tendencias suicidas, ya que en numerosas veces se provoca autolesiones, dadas las persistentes y continuadas depresiones que sufre. Es una gran lectora de libros, y en especial le gustan mucho las novelas de "Misery", escritas por su gran ídolo Paul Sheldon. Sin embargo y dada su extraña personalidad, no sabe diferenciar la ficción de la novela de la realidad, y traspasa todo lo que lee a su vida diaria. Sufre de manía persecutoria, hasta tal punto que le entran ataques brutales de agresividad contra cualquier persona que le lleve la contraria.

Como ven, Stephen King diseñó con anticipación un personaje bastante complejo que no presentó en la novela como lo estoy presentando ahora, sino que lo hizo a través de acciones. Como las descritas en el blog ANÁLISIS PSICOLÓGICOS DE PERSONAJES DE PELÍCULAS Y NOVELAS:

1. Autoestima exagerada o grandiosidad.
2. Disminución de la necesidad de dormir (p. ej., se siente descansado tras sólo 3 horas de sueño).
3. Más hablador de lo habitual o verborreico.
4. Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que el pensamiento está acelerado.
5. Distraibilidad (p. ej., la atención se desvía demasiado fácilmente hacia estímulos externos banales o irrelevantes).
6. Aumento de la actividad intencionada (ya sea socialmente, en el trabajo o los estudios, o sexualmente) o agitación psicomotora.
7. Implicación excesiva en actividades placenteras que tienen un alto potencial para producir consecuencias graves (p. ej., enzarzarse en compras irrefrenables, indiscreciones sexuales o inversiones económicas alocadas).

Con esas acciones de la villana, el lector podía intuir sus enfermedades, que eran los motivos de su actuar malvado. Ese tipo de acciones no las lograríamos si nosotros, como autores, no conocemos a fondo a nuestro personaje. De Annie Wilkes dependió el éxito de Misery, y es que en muchas ocasiones la fortaleza de un villano es lo que produce al héroe, no el hecho de diseñar un personaje con actitudes bondadosas y valerosas. 

Puede darse la situación de que ambos personajes (héroe y villano) sean dos personajes complejos e imperfectos, pero las acciones de uno despierta la heroicidad del otro, transformándolo en el protagonista.
  
Crear a un villano requiere el mismo esfuerzo (e incluso hasta más) que crear a un héroe o a un protagonista. Debemos conocerlo a fondo, darle motivos, claves, acciones, reflexiones y motivaciones. Más efectivo aún es mostrarlo en la historia de manera suave, dejando que sea el propio lector quien lo descubra, no narrando de sopetón su dolorosa historia en los primeros capítulos. Eso, además de aburrido, rompe la intriga.

¿Qué les ha parecido la información? ¿Qué otro villano de gran peso conocen en la literatura?

Gracias por leerme.


3 comentarios:

  1. Una pregunta, ¿podría ser el villano la propia sociedad en la que se mueve el héroe? Y si es así, ¿cómo debería desarrollarlo para que no sonase muy típico?

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    1. Hola, gracias por el comentario.

      En mi opinión, cuando es la sociedad la causante de algún malestar en una persona, se puede evidenciar en la forma de pensar y/o sentir del héroe. En esta ocasión el héroe deberá luchar contra algún pensamiento, sentimiento o actuación, etc., que vaya en contra de lo que él considera correcto o lo que en realidad en correcto.

      Por ejemplo, un grupo de persona que apoye una ideología que atente contra la humanidad de otro grupo de personas. O los habitantes de un poblado que no actuan para defender una injusticia, ya sea contra otra persona, animal o naturaleza. Aquí el héroe tendría que trabajar por hacer cambiar la forma de pensar y actuar de un colectivo.

      En la novela corta que escribí "Mi dulce vendaval de la sabana", el protagonista se estaba dejando motivar por sus penas y dolores y por las erroneas costumbres de que las personas de 50 años ya no tienen nada por qué luchar, sólo esperar la muerte. Él tuvo que vencer sus propias debilidades y complejos, y luchar internamente contra una sociedad que lo aprisionaba sin dejarse influenciar por esos prototipos acartonados, hasta poder lograr el triunfo de seguir viviendo a pesar de los años acumulados.

      Todo depende del enfoque que le des. Espero te haya servido mi opinión. Gracias una vez más por leerme.

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