viernes, 4 de enero de 2013

Cómo utilizar el lenguaje erótico en una novela

Actualmente está muy de moda la novela erótica, pero, ¿cómo utilizar el lenguaje erótico sin resultar repulsivo? ¿De qué manera se puede trabajar una escena erótica sin llegar al extremo de escribir pornografía?

Uno de los elementos que más dificulta al autor de novelas eróticas es el lenguaje a utilizar. A pesar de estar viviendo en un tiempo donde la información fluye en mayor abundancia que el agua, y donde el mundo comercial ha irrumpido en las costumbres sexuales y ha introducido mensajes eróticos que antes estaban destinados solo a los “mayores de 18 años de edad”, seguimos siendo opacados por antiguas normativas sociales, temores y tabúes.

A la hora de escribir una novela erótica el primer temor que surge es cómo mantenerla dentro del límite de lo erótico sin caer en lo pornográfico. Sin embargo, hay que considerar que: lo que es pornográfico para uno, quizás no lo sea para otros. Incluso, hay quienes se escudan en lo pornográfico para calificar a la novela de “mala”, cuando en realidad, no se le ve la pornografía por ningún lado.

Mirar con la imaginación:

Un escritor de erótica no solo habla del sexo como si fuera un voyeur, representando en palabras lo que se “mira con los ojos”, debe ser más como un voyant, que cierra los ojos para que la imaginación aporte una visión más clara del acto, con ayuda de las sensaciones, traspasando con ello cualquier barrera.

La literatura erótica debe apelar a la sensualidad, la provoca, la excita, se vale de la fantasía pero con un toque de realidad para que de esa manera no sea vergonzoso o escandaloso.

A la hora de describir la escena erótica, no solo hay que visionarla desde el momento cumbre, sino con todos los preámbulos, incluidos los gestos, las miradas, las palabras y hasta los olores. Todo lo que ayude a generar un momento sensual es bien recibido.

El juego previo suele ocupar un 80% del encuentro, y el 20% restante la penetración y la carrera hacia el orgasmo masculino (nuestra heroína puede tener múltiples orgasmos durante todo el encuentro).

Lenguaje erótico:

A las cosas hay que llamarlas por su nombre, pero con elegancia, ocupándonos no solo de describir la acción que se realiza, sino las emociones y los cambios que produce en el personaje, tanto física como anímicamente.

La erótica no se basa en el tipo de palabras que usas, sino cómo las usas. Muchos piensan que al “adornar” el escrito para evitar pronunciar una palabra considerada vulgar cumple con los límites preestablecidos que puede lograr que una novela erótica sea aceptable o no.

Diana Gabaldon, autora de la serie de novelas de romance histórico Forastera, comentó en una entrevista:

“Una buena escena de sexo debe mostrar un intercambio de emociones, no solo de fluidos corporales… Para escribir una escena de sexo creíble no es recomendable centrarnos exclusivamente en los detalles físicos. Si lo hiciéramos de esta manera, estaríamos reduciendo la totalidad de la experiencia a un plano meramente superficial. El detalle físico es útil para anclar la escena, para darle a la imaginación del lector los indicios suficientes para que tenga puntos concretos a partir de los que trabajar. Siempre es inteligente dejar espacio a lo no dicho, a lo apenas sugerido, porque es un terreno muchísimo más fértil para la imaginación.”

Tiró de mí hasta que las sensibles puntas de mis senos tocaron su pecho. El agua no sólo era caliente, sino también pesada, casi aceitosa. Las manos de Jamie flotaron por mi espalda hasta cerrarse en mis nalgas y me levantaron.
La penetración fue asombrosa. Con la piel caliente y resbaladi­za, nos unimos con una mínima sensación de roce o presión. Sin em­bargo, la presencia en mi interior era sólida e íntima, un punto fijo en un mundo acuático, como un cordón umbilical en los desplaza­mientos casuales del útero. Emití un sonido de sorpresa al sentir el flujo de agua caliente que acompañó su ingreso. Me asenté en mi punto fijo de referencia con un suave suspiro de placer.
Escena de Forastera, de Diana Gabaldon.

La novela erótica que solo se centra en describir el acto sexual como tal (poses, posiciones, juguetes, perversiones, etc.) a veces no llega a ser tan atractiva para el público como las que envuelven ese erotismo en una historia romántica, como ha sido el caso de la famosísima 50 sombras de Grey, de E.L. James.

Una técnica que podría sernos útil en estos casos es LA METÁFORA. El erotismo se vale de la metáfora para adornar y enaltecer una imagen primaria, para quitarle su perfil vulgar y otorgarle belleza, y así pueda ser deleitada por el lector.

Su aplicación nos ayuda a dar trascendencia al hecho sexual, a incluir las sensaciones en ellos, para darle una figura más exacta al lector.

“Jack me agarró con fuerza y siguió besándome, instándome a separar los labios. Su aliento tenía el fresco sabor de la menta.”
Buenas Vibraciones de Lisa Kleypas. Editorial Vergara.

Si el lector alguna vez ha probado la menta, es sencillo imaginar lo que produce ese beso en una persona: un sabor fuerte, picante y refrescante, que te hace sentir a gusto.

Las metáforas más efectivas son aquellas que poseen un toque de originalidad. Es común que se armen frases donde se asemejen los labios con los melocotones, o los cabellos con la seda, e incluso, los ojos con el mar. La efectividad de esta herramienta dependerá de nuestra capacidad creativa. Su uso potenciará el lenguaje erótico y nos ayudará a llenar nuestro texto de imágenes agradables y sensuales.

Gracias por leerme.


3 comentarios:

  1. Hola jonaira, feliz año de nuevo!! jeje
    un excelente tema para comenzar el año, la verdad que hace un par de años escribo erótica pero siempre surgen las dudas tal y como lo describes, en mi caso particular también me preocupa ser repetitiva, ingresaré al grupo que recomiendas a ver qué tal, gracias por la entrada

    nos leemos ^^

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    1. Hola Kroana, espero te unas a los Lectores Idelales de Escribe Romántica, me encantaría leer algo tuyo XD Gracias por pasarte por el blog...

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  2. Hola, Jonaira. Gracias por escribir estos artículos que siempre me han parecido muy útiles para quienes intentamos navegar entre las letras. Voy a acceder al enlace quizá aún este a tiempo. ¡éxitos, amiga! se le aprecia.

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