viernes, 21 de agosto de 2015

Cómo diseñar un mundo distópico para incluir en nuestras historias


Según la Wikipedia la ficción distópica (a veces conocida como literatura apocalíptica) se refiere a una sociedad que, pretendiendo felicidad, hace sufrir sistemáticamente a sus ciudadanos o los degrada a un olvido irreversible.

Distopía se define como una sociedad caracterizada por un enfoque negativo de las sociedades, como la pobreza masiva, la desconfianza pública, el Estado policial, la miseria, el sufrimiento o la opresión, etc. Tes Nehuén en su artículo Cómo construir un universo distópico expone: “El concepto, que también se conoce como antiutopía, se utiliza para referirse a una sociedad ficticia en la que reina el caos y la sordidez: un paisaje o panorama que resulta indeseable y poco apropiado para el desarrollo de la vida feliz”.

En un artículo publicado por el bloguero Shine titulado El género distópico muestra un tipo de clasificación en la que se ha basado el género:


Según el papel que desempeña la sociedad distópica en sí misma:
* Puras: están basadas en complejos sistemas sociales, legales, económicos, culturales o políticos contra los que el protagonista lucha.
* Indirectas: la sociedad distópica es un escenario de fondo donde se desarrolla la historia. La trama que se describe no parte del enfrentamiento del protagonista con el sistema.

En función del tipo de dominación política a la que están sometidas:
* Sociedades polares: formadas por una élite dueña de los medios de producción y una gran masa de desposeídos que sólo tienen la fuerza de trabajo.
* Sociedades religiosas: en las que el poder es ejercido por un caudillo carismático que es proveedor y dominador absoluto de la sociedad.
* Sociedades aparentemente dominadas por la ciencia: garantizan la estabilidad eliminando el conflicto ya sea por el absoluto bienestar o gracias a la manipulación psíquica de sus habitantes.


La distopía no es un género actual. Nació en 1921 cuando el ingeniero ruso Yevgeni Zamiatin publicó Nosotros, una obra que presenta a unos seres sin nombre que sufren bajo el yugo de un poder absoluto. Otros títulos que han inmortalizado el género han sido: Un mundo feliz de Aldous Huxley, 1984 de George Orwell, y Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, donde se explora el totalitarismo, la industrialización y las guerras mundiales; además tratan temas como la eugenesia (mejora de los rasgos hereditarios humanos mediante diversas formas de intervención manipulada y métodos selectivos de humanos) o la erradicación de la cultura.

Es un término que contiene una gran cantidad de información, lo bueno, es que mucha de ella está en la web, a disposición de cualquiera. Sin embargo, lo que me interesa dar a conocer en este post es ¿cómo podemos diseñar un mundo distópico para incluir en nuestras historias?

He investigado en internet, leído libros sobre el género y visto algunas películas basadas en este tipo de perspectiva, y puedo resumir sus pasos en estos tres:


1) Busca un problema de la realidad actual que sirva de catalizador para un cambio mundial. Todas las fuentes consultadas aconsejan que sea un asunto que te cause “miedo o preocupación”, como: conflicto ambiental, genético, político, social, militar, etc. En el portal WikiHow recomiendan que “nos hagamos preguntas sobre ese tema para ir determinando las diversas posibilidades o escenarios que ocasionaría: ¿qué tal si yo no boto este desecho al basurero? ¿Qué tal si nadie lo hiciera? Y, entonces ¿cómo afectaría esto al futuro? ¿Qué pasaría?”. En base a ello desarrolla una hipótesis.

2) Crea el universo que rodee al mundo creado. Aquí es donde tienes que investigar para sustentar las teorías desarrolladas. Tes Nehuén en su artículo explica, que es en esta parte cuando se “establecen las relaciones entre los ciudadanos que conformarán ese mundo: su organización política, los organismos o grupos de poder, la tensión entre los diferentes estratos que conforman la sociedad, etc. Y, también los sucesos o decisiones que llevaron a que ese mundo a que se convirtiese en ese espacio donde las posibilidades de sobrevivir sean casi nulas”.

3) Desarrolla un conflicto. ¿A qué situación se deben enfrentar tus personajes dentro de ese mundo distópico? ¿Al sistema imperante, o a un conflicto producido dentro de él? A esto, en el artículo Cómo construir un universo de ficción distópica de Literautas lo denominan “la punta del iceberg”: “Se trata de contar algo interesante que ocurre dentro de ese mundo: busca lo que realmente importa para mostrar la historia, cuenta lo que le ocurre al protagonista o protagonistas y deja que el lector conozca tu sociedad distópica a través de ellos”. 


Un ejemplo lo hallamos en la película Wall-E de Disney y Pixar. En ella se nos presenta un mundo distópico: un planeta destruido por el descuido humano que fue abandonado por ser inhabitable. Wall-E es uno de los tantos robots encargados de limpiar el desastre dejado, pero un día llega EVA, una robot de mejor tecnología enviada para evaluar el estado del planeta. Aunque esa es la base argumental del universo creado, no es la trama de la película. En ella se nos muestra a un Wall-E enamorado, que ve en EVA la posibilidad de compañía, pero cuando ésta se marcha, él hace las mil peripecias para seguirla y complacerla, buscando el elemento que al parecer la hará feliz. Lo que Wall-E no sabe, es que en su aventura romántica hallará una forma para rescatar a esa sociedad distópica creada, la salvará de la “mala vida” y la llevará de nuevo al planeta con la firme disposición de librarlo de la destrucción. Conocimos a través de la divertida situación por la que debía atravesar Wall-E el mundo ideado, y es a través de su conflicto personal que ese mundo consigue una solución.

Siguiendo estos tres consejos lograrás desarrollar la base del universo distópico para tu historia. Espero te sean útiles.

Mucha suerte con tus proyectos y, gracias por leerme.



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