lunes, 30 de noviembre de 2015

Estructura básica de una novela romántica



En un post anterior les comenté Porque es importante contar con una estructura básica de tu novela antes de escribir. Un esquema funciona como una especie de faro, que nos alumbrará un poco el camino que debemos recorrer, y nos ayudará a llegar con prontitud o seguridad a un destino. En la novela romántica es muy útil, una herramienta que no debemos desechar para garantizar que nuestras historias contendrán tramas bien trazadas y serán creíbles. 

En el blog ESCRIBE ROMÁNTICA, la administradora Lily Cantara explicó de manera muy sencilla un método que puede resultar no solo para el género romántico, sino también, para cualquier otro. Es un modelo tradicional, que ha sido utilizado por cientos de escritores y su efectividad está comprobada: DISPARADOR-PRIMER REVÉS-SEGÚNDO REVÉS-CLÍMAX-DESENLACE.


Advertencia: Para explicar cada parte se utilizó como ejemplo a la archiconocida novela de romance juvenil CREPÚSCULO, contiene spoilers de la misma.


DISPARADOR: José de la Rosa lo explica en su manual Tú puedes escribir una novela romántica: la novela romántica comienza en la cotidianidad. Inicia con el mundo “normal” de un personaje hasta que ocurre un hecho que lo cambia por completo. Ese disparador pondrá patas pa’ arriba la vida rutinaria del personaje y dará inicio a su proceso transformador. 

Hay novelas que inician con ese disparador, como el caso de Crepúsculo, saga de romance juvenil escrito por Stephanie Meyer, que empieza justo cuando la protagonista debe mudarse a otro estado con su padre, lugar donde conocerá al hombre de su vida. Pero hay otras como el caso de Forastera, saga de romance histórico y de ciencia ficción escrito por Diana Gabaldon, que ameritó de algunos capítulos iniciales para explicar la situación actual de la protagonista: cómo era su vida y matrimonio en 1945 y el motivo por el cual se encontraba en Escocia buscando información sobre un oficial del ejército inglés del siglo XVIII, antes de tocar las piedras que la transportarían a 1743, donde viviría la experiencia más peligrosa y romántica de su vida. 

¿Cuándo colocar el disparador? Eso depende de las necesidades de la obra que escribas. Puedes iniciar con él o mostrarlo varios capítulos después, lo único que debes considerar es que ese material que añadas de manera “adicional” sea de utilidad para la novela, y no simple relleno. En el caso de Forastera, fue más que necesario. La única manera de identificarnos con el conflicto de la protagonista, su dolor y pena, era conociendo un trozo de esa vida pasada que ella debía sacrificar por amor.


PRIMER REVÉS. Cuando logras desencadenar la historia con el disparador necesitas llevarla hacia el rompimiento del equilibrio. Un punto que hará reaccionar a nuestro protagonista, aunque todavía no esté en condiciones de decidir un curso de acción. 

En el caso de Crepúsculo, el primer revés se da cuando Bella ve por primera vez a Edward y queda fascinada por él, sintiendo la necesidad de acercarse para conocerlo. El interés de la chica aumenta cuando percibe las señales contradictorias que él le envía: le molesta la cercanía, parece temeroso y ansioso, pero a la vez no puede estar lejos de ella, y en ocasiones se muestra como hechizado. La tensión se mantiene, tanto en los personajes como en el lector, porque contamos con un “misterio”.


SEGUNDO REVÉS. Momento en que el misterio de la parte anterior comienza a desvelarse, pero aparecen los “conflictos”. 

Siguiendo con el análisis de Crepúsculo, en esta parte Bella se entera que Edward es un vampiro. Después de la sorpresa inicial decide estar con él sin importarle las consecuencias. Él procura mantenerla al margen, pero al ver que es imposible porque la atracción es demasiado fuerte, decide incluirla en su vida. Le cuenta la verdad y le muestra su mundo, en el que se aprecian tanto cosas atractivas como otras muy peligrosas.


CLÍMAX. Es la parte más intensa de la historia, donde el peligro mostrado en el apartado anterior se hace realidad, dando lugar a la “acción”.

En el caso de Crepúsculo, aparecen los vampiros malos, quienes por supuesto, desean “cenarse” a la protagonista, y les demuestra a los personajes los peligros que existen al convivir un humano con un vampiro. Ocurre un enfrentamiento sangriento, donde el héroe salva a la doncella.


DESENLACE. Cierre del conflicto, donde se presentan las “respuestas” a la trama propuesta, y la forma en que terminan los personajes. 

Para finalizar con el ejemplo de Crepúsculo, aquí vemos lo que ocurre después de que se eliminó el peligro: cómo continuó la vida de Bella y cómo Edward y su familia pudieron seguir viviendo en el mismo pueblo sin que se conociera su secreto. Sin embargo, recordemos que esta novela es parte de una saga, por tanto, su final no es del todo conclusivo, ya que debe dejar una interrogante para que los lectores se animen a leer las próximas entregas. 

En su caso, dejó sin responder una duda: ¿cómo llevarán los protagonistas un romance después de conocer los peligros que se presentan entre un vampiro y una humana? Bella propone una posibilidad: quiere ser una vampira, pero a Edward eso no le parece una buena idea. ¿Cómo lo resolverán?

Para una novela de una sola entrega el desenlace debe ser claro y conclusivo, para las sagas es imprescindible que se deje una duda sin aclarar, eso garantizará el interés del lector por la próxima entrega.


Como ves, este modelo es sencillo y práctico, y te ayudará a diseñar las diferentes partes de una trama, o al menos, tener una visión general de ella. Con la novela romántica es muy efectiva y así podrás iniciar la escritura sabiendo qué camino debes recorrer. 

No dudes en ponerla en práctica y contarme tus experiencias. Suerte con tus proyectos y gracias por leerme. 



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