Aún no hemos pisado la mitad de Octubre y
ya estoy pensando en Noviembre. ¿Por qué? Porque es el mes del NaNoWriMo, el
tiempo en que nos establecemos una meta de escritura diaria para dar inicio,
avanzar o culminar algún proyecto literario.
¿Cuál será mi meta este año?
En realidad tengo dos (sí, me gusta
complicarme la vida):
1.)
Culminar la escritura de la 5ta novela de la SAGA ORÁCULOS. Este año ha sido muy accidentado, pero me he propuesto cumplir,
al menos, con una de las metas que me había establecido a finales del año pasado:
llevar a feliz término la saga de fantasía romántica ORÁCULOS. He desarrollado
su trama, escrito escenas sueltas e iniciado el proyecto en un 30%, pero ha
sufrido infinidad de retrasos. Sin embargo, ya he retomado su escritura y
pienso adelantarla en un 60 o 70% antes de Noviembre, y en ese mes, terminar su
escritura y realizarle un par de revisiones de ser posible. De esa manera
lograré publicarla antes de que culmine el 2019.
2.)
Comenzar a trabajar en un thriller juvenil que me tiene la cabeza echa un lío. Tengo las ideas y un bosquejo de los protagonistas, pero necesito
delimitar su trama para iniciar su escritura en Noviembre, luego de finalizar ORÁCULOS.
Esa novela aún no tiene título, la llamo ProyectoCAOS, porque su argumento es
un poco complicado y trato de darle una salida sorprendente. Ya les iré
contando más del tema.
¿Cómo desarrollaré el NaNoWriMo?
Estableciéndome metas diarias de
escritura. La propuesta consiste en cumplir con un mínimo de 1.500 a 2.000
palabras al día, para lograr escribir en el mes una historia de 45.000 a 60.000
palabras. Yo tendré que dividir ese total en dos proyectos, que me abarque el
fin de uno en unos 15 días y el inicio de otro en el resto. Pienso delimitar mi
meta entre 2.000 y 2.500 palabras diarias. ¿Lo lograré?
Sígueme y lo descubrirás. Cuando tengo el
ánimo, me empeño por alcanzar mis metas y ahora mi nivel de “bravura” es alto,
espero no decaer con el paso de los días.
La primavera argentina se pinta
favorecedora y el verano prometedor. Así que, ¡manos a la obra!
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